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Funcionamiento de una caldera de biomasa
Una caldera de biomasa funciona exactamente igual que una caldera de combustibles fósiles. La única diferencia es que no quema combustibles fósiles y, por lo tanto, se consigue un importante ahorro económico en la compra de combustible y una gran disminución de emisiones de carbono y azufre. Las instalaciones de calderas de biomasa tienen periodos de amortización que oscilan entre uno a cinco años en la mayoría de los casos.
Existen en el mercado varios tipos de calderas de biomasa. Algunas son totalmente automáticas y otras semi automáticas o casi totalmente manuales. Es importante elegir un modelo que se ajuste a sus necesidades de confort.
En la elección de su caldera de biomasa es importante saber el tipo de biomasa que va a combustionar. Hay calderas de biomasa que sólo pueden combustionar biomasas con granulometrías muy homogéneas (por ejemplo la PELET 20) y hay otras que permiten quemar casi cualquier tipo de biomasa (calderas poli-combustibles). Las calderas poli-combustibles llevan varios sistemas de control que ajustan la caldera al tipo de combustible que se combustione con el objetivo de conseguir siempre la mayor eficiencia energética y el mínimo de emisiones (normalmente calderas de gran potencia).

Las calderas de tecnología más avanzada llevan incluso una sonda Lambda que mide en tiempo real el nivel de oxigeno en la salida de humos y de esta manera va ajustando la combustión incluso si hay cambios de las características del combustible.
La mayoría de las calderas de biomasa disponen de un depósito incorporado de combustible (tolva) que puede dar autonomías de hasta un mes. Cuando se desea una mayor autonomía se puede montar un depósito de combustible más grande (silo). Los silos pueden ser de varias formar, tamaños y diferentes materiales. Normalmente, se diseña el silo para dar una autonomía de un año. En EMPRESOL recomendamos la solución más apropiada para sus necesidades.
El transporte del combustible entre el silo y la tolva se hace de manera totalmente automática. Normalmente la biomasa se mueve entre depósitos por medio de tornillos sinfines aunque también se utilizan sistemas neumáticos (por succión).

Dependiendo del tamaño de la instalación y de la biomasa que vaya a utilizar se recomendará un sistema u otro. EMPRESOL dispone también de otras soluciones para silos industriales, como por ejemplo silos de suelos móviles. Solicite información al comercial de EMPRESOL de su zona, si necesita información en este tema.
Al quemar biomasa se produce un pequeño volumen de ceniza. Las calderas de alta gama disponen de sistemas automáticos de limpieza y recogida de esta ceniza. La ceniza es pues recogida en un cenicero que debe vaciarse, dependiendo del funcionamiento de la caldera, una media de tres veces al año. Cabe destacar que la ceniza NO es contaminante y puede incluso utilizarse como un abono de alta calidad totalmente ecológico.
El quemado del combustible se produce en la zona de combustión. Hay diferentes tipos de quemadores. Deben evitarse quemadores con carga central inferior de biomasa ya que si se solidifica la ceniza hace que se pare la caldera. Este es un problema muy común y es por ese motivo que se recomiendan quemadores de carga superior o lateral conjuntamente con un buen sistema de limpieza automática de la zona de combustión.

El calor generado en el quemador es transmitido al circuito de agua en el intercambiador incorporado en la caldera. Esta agua caliente se utiliza para calefacción, para producir agua caliente sanitaria, calefacción de piscinas, etc. La calefacción puede ser por cualquiera de los sistemas convencionales de agua, por ejemplo, suelo radiante, radiadores o fancoils.
El circuito hidráulico, o de distribución e calor, es exactamente el mismo que el de cualquier otro tipo de caldera. Se puede, por lo tanto, aprovechar instalaciones existentes de radiadores, etc. Un delegado comercial de EMPRESOL le ayudará y guiará en la elección del mejor sistema para sus necesidades.
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